Militares y policías de Bolivia despejan vías bloqueadas por manifestantes bajo estado de excepción
Militares y policías de Bolivia comenzaron a despejar este sábado las vías bloqueadas por manifestantes desde hace más de seis semanas, tras la entrada en vigor del estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz.
Policías antimotines levantaron las barricadas de los manifestantes, con apoyo de excavadoras, en la ciudad de El Alto, vecina a La Paz, según observaron periodistas de la AFP.
Dos tanquetas militares se sumaron al convoy policial para despejar una ruta que conecta con el sur del país y la frontera con Chile. Las fuerzas estatales retiraron escombros, piedras y troncos.
Desde principios de mayo, una amplia coalición de sindicatos, grupos indígenas y cultivadores de coca llevan a cabo manifestaciones y bloqueos de vías, en rechazo al gobierno de centroderecha.
Los manifestantes exigen la renuncia de Paz, quien asumió en noviembre.
Varias ciudades, principalmente La Paz y El Alto, han sufrido una grave escasez de combustible, alimentos y medicamentos, debido a estas protestas que Paz considera como un "intento de golpe de Estado".
El mandatario advirtió a los manifestantes que aplicará "todo el peso de la ley", en un intento de poner fin a los disturbios generalizados y a la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas.
Paz decretó el sábado el estado de emergencia por 90 días, bajo el cual está facultado a restringir el derecho a la protesta y sacar a los militares de los cuarteles para apoyar a la policía en la contención de las protestas.
Carla Butrón, comerciante de 39 años, saludó el despliegue de las tropas del ejército.
Siento "mucha felicidad, mucha felicidad (...) porque todos estos casi cincuenta días que han pasado, ha sido todo coartado aquí en el Alto, tanto el trabajo, la libre circulación", dijo a la AFP.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, en un primer balance explicó que bajo el estado de excepción los uniformados no encontraron "ningún tipo de resistencia" por parte de los grupos de protesta.
"No se ha tirado ningún gas lacrimógeno, no se ha hecho ningún acto de fuerza", aseguró.
- No más "rehenes" -
El presidente Paz se mostró enérgico frente a los manifestantes, tras declarar el estado de emergencia.
"Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares", declaró en sus redes sociales.
El presidente, de 58 años, llegó a un acuerdo el viernes con uno de los principales sindicatos del país, la Central de Trabajadores de Bolivia, para poner fin a la crisis con la promesa de no privatizar las empresas estatales.
Sin embargo, grupos indígenas mantienen las protestas con más de 30 bloqueos en las principales carreteras del país.
El Chapare (centro del país), bastión del expresidente opositor Evo Morales, los manifestantes mantienen cerradas las rutas hacia Lago Titicaca, que comparten Bolivia y Perú.
"Quiero que renuncie de una vez, Rodrigo (Paz) que se vaya. Nosotros no vamos a estar callados (...) vamos a ir gritando, vamos a ir a las calles", señaló a la AFP la indígena aimara Eugenia Flores, desempleada de 40 años de la ciudad de El Alto.
- Detención de Evo Morales -
Paz acusa a Morales (2006-2019) de alentar a los "narcoterroristas" que protestan contra su gobierno.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, abrió la posibilidad que los policías y militares, bajo el estado de excepción, entren a la zona del Chapare donde Morales evade una orden de captura.
El exmandatario indígena, de 66 años, está prófugo desde hace dos años acusado de presunta trata de menores, cargo que él niega.
En esa región es protegido por indígenas que, hasta el momento, han impedido que la policía lo detenga.
Morales declaró recientemente a la AFP que los bolivianos se rebelaron contra el gobierno de Paz porque es "totalmente sumiso" a Estados Unidos.
P.Sinclair--TNT