The National Times - Trump-Lula, una relación de grandes altibajos

Trump-Lula, una relación de grandes altibajos


Trump-Lula, una relación de grandes altibajos
Trump-Lula, una relación de grandes altibajos / Foto: © AFP/Archivos

Estados Unidos se mantiene oficialmente al margen de la reñida campaña electoral brasileña, pero entre telones Donald Trump se inclina con claridad por el candidato derechista Flávio Bolsonaro, rival del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.

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Una victoria del senador e hijo del expresidente condenado Jair Bolsonaro en las elecciones cuya primera vuelta se celebra el domingo (con un balotaje previsto el 25 de octubre) representaría un enorme triunfo estratégico para Trump, que ha acumulado aliados en la región por vía electoral, o por la fuerza, como sucedió en Venezuela.

Brasil se uniría por ejemplo al Escudo de las Américas, la alianza de seguridad que el presidente estadounidense creó en marzo en una cumbre en Florida, según ha declarado Bolsonaro.

Opuestos desde el punto de vista político, Trump y Lula privilegian el contacto personal para negociar, como demostró el presidente brasileño cuando se encontró con su homólogo estadounidense en la sede de la ONU en septiembre del año pasado.

Trump calificó de "química excelente" el breve encuentro, y ambos acordaron verse para desbloquear la relación bilateral.

Brasil había reaccionado con aspereza a los aranceles generalizados impuestos por Trump en abril de 2025 que convulsionaron el comercio mundial. Washington ya había impuesto un arancel del 25% separado al acero brasileño un mes antes.

El encuentro entre ambos líderes tuvo lugar finalmente el 7 de mayo en la Casa Blanca. Allí, Lula consiguió reactivar las negociaciones comerciales bilaterales.

Pero ambos líderes, de 80 años y cautos veteranos en la arena política, no comparecieron ante la prensa para explicar esa aparente "química" mutua.

Trump recibió tres semanas después a Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca, aunque la reunión fue a puerta cerrada.

En la ajustada carrera electoral según las encuestas, Lula se erige en defensor de la soberanía brasileña ante el gobierno Trump, que afirma ostentosamente su hegemonía en la región.

"No permitiremos que los enemigos de la democracia, internos o externos, atenten contra la voluntad popular", dijo Lula ante la ONU la semana pasada, sin dar nombres.

- Embajadora sin visa -

Tras la cumbre de Trump y Lula en la Casa Blanca, la relación diplomática tenía visos de encarrilarse, pero volvió a entrar en crisis en agosto.

Estados Unidos había nominado a un embajador, Daniel Pérez, que Brasil demoraba en aceptar, ante los recelos de su posible intervencionismo en la campaña electoral.

El secretario de Estado, Marco Rubio, tomó la decisión de revocar el 4 de agosto el visado de la actual embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, que ha quedado en una posición delicada, sin poder salir de Estados Unidos a riesgo de que no se le permita volver a ocupar su puesto.

"Querían ejercer presión para que Brasil aceptara a esa persona [Pérez], y lo que Brasil dijo fue: 'Lo siento, pero así no se juega este juego'", aseguró una fuente diplomática brasileña a la AFP bajo anonimato.

"Lo que creo que va a pasar es que probablemente ellos (EEUU) simplemente esperen hasta las elecciones, porque saben que Brasil no va a dar luz verde antes", añadió esa fuente.

"Tomamos una acción recíproca (...) para demostrar de que no puede ser algo unilateral", explicó por su parte un alto cargo del Departamento de Estado a periodistas.

"Dicho esto, esa no es la situación en la que estamos interesados", indicó.

Lula dejó pasar la tormenta diplomática y volvió a reactivar las negociaciones arancelarias tras una llamada telefónica con Trump.

"El votante brasileño está preocupado por otros temas y no por la capacidad moderadora de Lula en este enfrentamiento con Estados Unidos", opina la analista Bruna Santos, directora del programa Brasil en el centro Diálogo Interamericano en Washington, en declaraciones a la AFP.

- El caso Moraes -

Fiel a su estilo, Trump habla con Lula y al mismo tiempo su entorno mantiene contactos con la familia Bolsonaro.

El hermano mayor de Flávio Bolsonaro, Eduardo, vive en Estados Unidos, donde se mantiene activo en redes sociales y en círculos conservadores.

En la relación bilateral hay otro tema espinoso: una demanda judicial presentada en febrero de 2025 por Trump Media, la empresa matriz de Truth Social, la plataforma social del mandatario, y otra empresa radicada en Florida, Rumble, contra el juez del Tribunal Supremo brasileña, Alexandre de Moraes.

Moraes prohibió a Trump Media y Rumble difundir mensajes considerados infundios en Brasil. Previamente había exigido a la plataforma X de Elon Musk eliminar ciertas cuentas.

Trump Media y Rumble han demandado a Moraes en Florida, y el caso está siendo aún dilucidado en las cortes.

Moraes fue sometido a sanciones brevemente por Estados Unidos. Ahora está envuelto en otro escándalo de presunta corrupción en Brasil que ha sacudido al Tribunal Supremo.

E.Cox--TNT