Rubio se reúne con líderes caribeños en plena campaña de presión de EEUU contra Cuba
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, abordará este miércoles durante una cumbre regional del Caribe las preocupaciones de sus líderes sobre Cuba, objeto de una creciente presión de Washington en las últimas semanas.
Rubio, un cubano-estadounidense que ha pasado su carrera política deseando el fin del gobierno comunista de La Habana, también buscará cooperación sobre Venezuela y la convulsa Haití en la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM), que no incluye a Cuba.
Tras asistir al discurso sobre el estado de la Unión del presidente Donald Trump ante el Congreso, Rubio voló durante la noche para unirse a la cumbre en San Cristóbal y Nieves, un exterritorio británico de menos de 50.000 habitantes.
Rubio es el funcionario estadounidense de más alto rango que jamás ha visitado el pequeño país, cuna de uno de los padres fundadores de Estados Unidos, Alexander Hamilton.
Trump ha reorientado la política exterior hacia el hemisferio occidental mediante su "Doctrina Donroe", en la que ha prometido una intervención sin complejos para promover los intereses de Estados Unidos.
Un ejemplo de ello fue la operación de las fuerzas estadounidenses que se saldó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el 3 de enero en Caracas.
Desde entonces el país sudamericano, dirigido por la exvicepresidenta Delcy Rodríguez, se ha visto obligado a cortar sus cruciales envíos de petróleo a su aliada Cuba.
La escasez de combustible ha empeorado la larga crisis económica y energética que sufre la isla, limitando el transporte y la electricidad disponible.
En la apertura de la cumbre de la CARICOM el martes, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, advirtió que un mayor deterioro en Cuba afectará la estabilidad de todo el Caribe y desatará una ola migratoria, la principal preocupación política de Trump.
"El sufrimiento humanitario no beneficia a nadie", afirmó Holness. "Una crisis prolongada en Cuba no se quedará confinada a Cuba".
- Voluntad de estabilidad -
Holness afirmó que Jamaica cree en la democracia y el libre mercado —un reproche al sistema comunista de La Habana—, pero pidió "alivio humanitario" para los cubanos.
"Jamaica apoya un diálogo constructivo entre Cuba y Estados Unidos que busque la distensión, la reforma y la estabilidad", declaró. "Creemos que hay espacio, quizás más ahora que en años anteriores, para un compromiso pragmático".
El anfitrión de la cumbre, el primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew, también solicitó respaldo humanitario para Cuba, advirtiendo: "Una Cuba desestabilizada nos desestabilizará a todos".
Drew, médico de profesión, estudió durante siete años en Cuba y relató que sus amigos allí le han hablado de la escasez de alimentos, los apagones y la basura acumulada en las calles.
"Solo puedo sentir el dolor de quienes me trataron tan bien cuando era estudiante", dijo.
Estados Unidos ha impuesto sanciones a Cuba de forma casi ininterrumpida desde la revolución comunista liderada por Fidel Castro en 1959.
Rubio ha moderado públicamente los llamados a un cambio de gobierno en Cuba desde que asumió el cargo de secretario de Estado, y Washington ha mantenido discretas conversaciones con La Habana.
Trump y Rubio han amenazado con sancionar a los países que vendan petróleo a Cuba, pero se han abstenido de aplicar algunas medidas exigidas por los sectores más radicales del exilio cubano-estadounidense, como la prohibición del envío de remesas.
- "Elefante en la habitación" -
Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago, dijo empatizar con el pueblo cubano, pero discrepó con las declaraciones de su homólogo jamaicano.
"No podemos abogar por que otros vivan bajo el comunismo y la dictadura", declaró.
También criticó a los países de la CARICOM por su reticencia, al menos pública, a respaldar lo que llamó el "elefante en la habitación": la intervención estadounidense en Venezuela.
Trinidad y Tobago, cuyas costas son visibles desde Venezuela, facilitó el acceso a las fuerzas militares estadounidenses antes de la operación que derrocó a Maduro.
El depuesto líder venezolano enfrenta cargos en Estados Unidos por narcotráfico, los cuales él niega.
Persad-Bissessar agradeció a Trump, a Rubio "y al ejército estadounidense por mantenerse firmes contra el narcotráfico y el contrabando de personas y armas".
El gobierno de Trump ha llevado a cabo ataques letales contra presuntas embarcaciones de droga en el Caribe, lo que ha generado críticas de quienes consideran que estos ataques son legal y éticamente dudosos.
F.Harris--TNT