Haakon preside la primera misa en memoria de Harald sin Mette-Marit
El rey Haakon ha presidido este domingo los primeros actos religiosos en memoria del fallecido rey Harald, acompañado por su madre, la reina Sonia, y sus hermanos, la princesa heredera Ingrid y el príncipe Sverre Magnus. La ceremonia se ha caracterizado por la ausencia de la reina Mette-Marit y la princesa Marta Luisa debido a convalecencias médicas.
El rey Haakon de Noruega ha encabezado este domingo, 30 de agosto, la primera misa en memoria de su padre, el rey Harald, quien falleció tras un reinado de 35 años. El nuevo monarca se ha desplazado junto a sus hijos, la princesa heredera Ingrid y el príncipe Sverre Magnus, así como con su madre, la reina Sonia, hasta la iglesia de Asker para rendir homenaje al cabeza de familia. La ceremonia, que ha marcado el inicio de los rituales oficiales por el fallecimiento del monarca, se ha desarrollado bajo un clima de solemnidad y duelo familiar.
Aunque las iglesias y parroquias de todo el país han rezado por el difunto rey durante la jornada, la atención pública se ha centrado en Asker. La asistencia real ha estado marcada por dos ausencias significativas que han sido objeto de atención mediática. La reina Mette-Marit no ha comparecido en este primer acto religioso debido a su convalecencia tras un trasplante de pulmón realizado en junio. La Casa Real Noruega había confirmado previamente, mediante una nota oficial publicada el sábado, que la soberana tiene una capacidad limitada para participar en actos oficiales y que, aunque asistirá a otros eventos conmemorativos, no estaría presente en esta misa.
La ausencia de la reina Mette-Marit ha generado comentarios sobre su estado de salud. Aunque la familia real ha destacado la naturaleza convaleciente de su recuperación, se ha observado a la soberana frecuentando el hospital y manteniendo contacto con su familia sin mascarilla ni signos evidentes de fatiga en apariciones públicas recientes. Esta situación contrasta con la distancia física impuesta para este acto específico.
Otra ausencia destacada ha sido la de la princesa Marta Luisa, hija del rey Harald y la reina Sonia. La princesa no ha acudido a la misa porque se encuentra cuidando a su esposo, Durek Verrett, quien fue sometido recientemente a un trasplante de riñón. El ingreso hospitalario del rey Harald coincidió con el de su yerno, motivo por el cual Marta Luisa permaneció en el centro médico desde el primer momento y continúa haciéndolo. Al igual que en el caso de la reina Mette-Marit, se espera que la princesa asista a futuros actos conmemorativos.
Dentro del templo, la familia real ha mostrado un rostro de dolor y cansancio. La reina Sonia, viuda de Harald, ha dejado ver su sufrimiento tras la muerte de su marido después de varias jornadas agotadoras. A su lado se encontraba el príncipe Sverre Magnus, mientras que Haakon e Ingrid han encabezado la nueva estructura familiar que sucede al trono. Los protocolos institucionales han impuesto un ritmo frenético a los miembros de la familia real. Poco después del fallecimiento del rey Harald, Haakon convocó un consejo extraordinario para formalizar su posición y pronunció su primer discurso como monarca ante la nación, recordando el legado dejado por su padre.
La fecha oficial del funeral de Estado sigue siendo incierta. Siguiendo los precedentes establecidos por el padre y abuelo del actual monarca, transcurrirán varios días antes de que se celebre el entierro oficial. Se prevé la asistencia de numerosas Casas reinantes europeas y un recorrido de los restos mortales por Oslo acompañado por la familia real. Haakon jurará ante el Parlamento el próximo martes, momento a partir del cual se procederá con los detalles finales del funeral.
Desde todas las Casas Reales se han transmitido condolencias a la familia noruega, y se espera que muchos representantes institucionales viajen a Oslo para acompañar a los reyes Haakon y Mette-Marit, así como a la reina Sonia, en el último adiós al monarca. La jornada ha reflejado una transición vertiginosa en la vida de la familia real, equilibrando el duelo privado con las exigencias inmediatas de la sucesión institucional.
D.Kelly--TNT