The National Times - Clase S: Lujo renovado

Clase S: Lujo renovado


Clase S: Lujo renovado
Clase S: Lujo renovado

Mercedes‑Benz ha presentado la mayor actualización de la S‑Klasse en sus 50 años de historia. El sedán de lujo más vendido del mundo se somete a una profunda renovación con más de la mitad de sus componentes modificados o completamente nuevos. La marca de la estrella, que celebra 140 años de automovilismo, ha utilizado la “línea W 223” como base para una transformación que incluye 2.700 piezas revisadas y que busca consolidar su liderazgo frente a una competencia cada vez más agresiva.

Exterior: protagonismo del brillo y la luz
El aspecto de la nueva S‑Klasse transmite mayor presencia y confianza. El frontal incorpora una parrilla un 20 % más grande con cuatro lamas horizontales de cromo y cientos de pequeñas estrellas tridimensionales. Este emblema puede iluminarse opcionalmente –con un anillo de LED que rodea la parrilla– y la clásica estrella sobre el capó también puede brillar por primera vez, aunque esta última opción de momento sólo está permitida en Estados Unidos y China. El sistema de faros “Digital Light” adopta un diseño de doble estrella y aumenta la superficie de iluminación en torno al 40 %, ofreciendo haz de luz de hasta 600 metros y funciones dinámicas de curva y antideslumbramiento. En la zaga destacan los pilotos con tres estrellas cromadas por lado.

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La marca también ha desarrollado llantas multirradio de 20 pulgadas empleando un proceso de fundición a alta presión que reduce peso y permite diseños más delicados. Quienes busquen un aspecto más deportivo pueden elegir el paquete AMG Line Plus, que añade entradas de aire de mayor tamaño, embellecedores oscurecidos y llantas específicas. El programa de individualización “Manufaktur – Made to Measure” ofrece más de 150 colores exteriores y más de 400 opciones de tapicería, con la posibilidad de crear combinaciones casi únicas y, por primera vez, un habitáculo completamente vegano.

Interior: pantalla Superscreen y asistente de IA
El cambio más radical se encuentra en el interior. El antiguo monitor vertical desaparece y en su lugar aparece el MBUX Superscreen, que combina una pantalla central táctil de 14,4 pulgadas y un display para el pasajero de 12,3 pulgadas bajo una única superficie de cristal. El conductor dispone de un cuadro digital de 12,3 pulgadas opcional con efecto 3D. Las salidas de aire se integran en un diseño de láminas horizontales que se extienden hasta las puertas, y el climatizador puede controlarse de forma manual o mediante Digital Vent Control, que regula eléctricamente los difusores y ofrece preajustes como “Fokus Fahrer” o “Relax Fond”.

Detrás de estas pantallas se encuentra MB.OS, la nueva arquitectura electrónica de la firma, con un superordenador refrigerado por agua y una red de diez cámaras, cinco radares y doce sensores ultrasónicos. El sistema soporta actualizaciones over the air y permite funciones de conducción semiautónoma de nivel 2++ en China y Estados Unidos, con capacidad de evolucionar a nivel 4 cuando la normativa lo permita. Como asistente digital, Mercedes presenta un agente virtual que combina modelos de inteligencia artificial como ChatGPT‑4o, Microsoft Bing y Google Gemini para mantener diálogos contextualizados y mostrar un avatar humanoide o la mascota “Little Benz”. Los servicios de streaming como Disney+, YouTube, Amazon Music y RIDEVU están integrados, así como videoconferencias en las pantallas traseras de 33,3 cm con cámaras HD.

La calidad percibida aumenta con maderas nobles, tapicerías de alta gama y una consola central rediseñada. En las plazas delanteras, los cinturones de seguridad incorporan elementos calefactores que pueden alcanzar 44 °C para incentivar que los ocupantes se quiten las chaquetas y así mejorar la efectividad de los pretensores. Detrás, la versión de batalla larga ofrece un First‑Class Fond con dos asientos reclinables hasta 37 grados, reposapiés, mesas plegables, cargadores inalámbricos y un compartimento refrigerado. Cada pasajero dispone de una unidad portátil tipo smartphone para controlar climatización, cortinas y entretenimiento.

Motores electrificados y suspensiones inteligentes
La gama mecánica se ha renovado en profundidad con el objetivo de mejorar rendimiento y eficiencia. La estrella de la oferta es el nuevo V8 biturbo de 4,0 litros (M 177 Evo) para el S 580 4MATIC, que produce 537 CV y 750 Nm gracias, entre otros avances, a una cigüeñal de plano cruzado procedente del mundo de la competición. Este motor cuenta con hibridación ligera de 48 V y un generador de arranque integrado para reducir consumos. Los motores de seis cilindros en línea M256 Evo de los S 450 y S 500 mantienen la potencia pero incorporan un compresor eléctrico más potente, alcanzando hasta 600 Nm y eliminando prácticamente el turbolag. El S 580 e Plug‑in incrementa su potencia conjunta a 585 CV y ofrece más de 100 kilómetros de autonomía eléctrica, mientras que el nuevo S 450 e anuncia 435 CV y hasta 117 km sin emisiones.

Para el mercado europeo, los diésel OM 656 Evo en los S 350 d y S 450 d desarrollan 313 y 367 CV respectivamente. Su novedad reside en un catalizador calentado eléctricamente que reduce drásticamente las emisiones. En el extremo opuesto de la gama se sitúa el S 680 Guard, pensado para dignatarios y personas con necesidades de protección. Este blindado de clase VR10 conserva el V12 biturbo de 6,0 litros con 612 CV y 830 Nm, y añade sistemas como presurización de emergencia y elevadores hidráulicos para las ventanas.

Todas las versiones incorporan la suspensión neumática Airmatic de serie, con una función de amortiguación inteligente que anticipa baches gracias a las cámaras frontales y la comunicación Car‑to‑X. La suspensión E‑Active Body Control, disponible opcionalmente, controla de forma activa el balanceo y el cabeceo para ofrecer un confort superior. La dirección del eje trasero ahora forma parte del equipamiento de serie con un ángulo de giro de 4,5 grados, pudiendo aumentar hasta 10 grados para reducir el radio de giro a 10,8 metros.

Seguridad y conducción asistida
Mercedes ha dotado a la nueva S‑Klasse de hasta quince airbags, incluidos cinturones inflables para los ocupantes traseros, y de sistemas PRE‑SAFE que preparan el habitáculo ante colisiones inminentes. El paquete MB.Drive Assist agrupa control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril y función de cambio de carril automatizado. También cuenta con un asistente de evasión que desvía el vehículo alrededor de obstáculos para evitar impactos. En algunos mercados se ofrece el conductor virtual MB Drive Assist Pro, capaz de pilotar el coche de manera cooperativa punto a punto en tráfico urbano de acuerdo con el nivel 2++.

Otra novedad es un protector de llanta que, mediante sensores, evita roces con bordillos. Las cámaras de 360 grados y el asistente de aparcamiento son de serie, y el sistema puede actualizarse por software para mejorar sus capacidades. Como curiosidad, Mercedes prepara un protector de llantas que advierte al conductor antes de golpear el bordillo.

Comercialización y perspectivas
El libro de pedidos de la nueva Mercedes‑Benz S‑Klasse se abre el 30 de enero de 2026, fecha a partir de la cual los clientes pueden configurar y encargar su vehículo. El precio base para la S 350 d 4MATIC de batalla corta arranca en 121.356 euros con impuestos incluidos, unos 3.000 euros más que el modelo precedente. Las variantes de gasolina y los híbridos enchufables aún no tienen tarifas oficiales, pero se espera que mantengan el listón por encima de los seis dígitos. La producción se lleva a cabo en la Factory 56 de Sindelfingen, una planta neutral en carbono.

Con esta actualización, Mercedes‑Benz no sólo busca mantener la primacía de su buque insignia frente a rivales como el BMW Serie 7 y el Audi A8, sino también acercar la experiencia digital a una clientela que demanda conectividad, sostenibilidad y seguridad. El resultado es un sedán que fusiona tradición y vanguardia, y que pretende seguir marcando la pauta en el segmento de lujo durante la segunda mitad de la década.

Destacadas

Toyota bZ7: Lujo eléctrico en China

El Toyota bZ7 está revolucionando el segmento de las berlinas eléctricas de lujo en China. Desarrollado conjuntamente por Toyota y GAC, este sedán de cinco metros está reservado por ahora al mercado chino y mide unos 5.130 mm de longitud y 1.965 mm de anchura, dimensiones similares a las de un Tesla Model S. La gama arranca en 147.800 yuanes (aproximadamente 21.500 dólares o 19.900 euros) y llega a 199.800 yuanes según la versión.El bZ7 apuesta por la tecnología. Incorpora el sistema HarmonyOS 5.0 de Huawei en una pantalla táctil flotante de 15,6 pulgadas, un cuadro digital de 8,8 pulgadas y un head‑up display de 27 pulgadas. El control por voz reconoce distintas zonas y comandos, manteniendo botones físicos para funciones esenciales. El paquete de ayudas a la conducción R6 de Momenta combina LiDAR y 26 sensores para ofrecer navegación autopilotada en carretera y ciudad y estacionamiento automático sin cuotas de suscripción.El interior ofrece asientos ventilados, calefactados y con masaje; las plazas delanteras utilizan un diseño de gravedad cero para maximizar el confort. Una suspensión neumática de doble cámara con un sistema de pre‑escaneo de la carretera garantiza una conducción suave.

AC Schnitzer: Cuando los preparadores de culto se callan

El final anunciado de AC Schnitzer para el cierre de 2026 es mucho más que la desaparición de una marca conocida dentro del mundo del tuning. Es una señal de alarma con un alcance muy superior al de la comunidad de aficionados de BMW. Cuando una empresa que durante décadas simbolizó la preparación deportiva de BMW, las llantas forjadas, las mejoras de chasis, los sistemas de escape y una forma muy alemana de entender la pasión por la ingeniería deja de poder operar de manera rentable en Alemania, el asunto ya no afecta solamente a una firma concreta. Pasa a convertirse en una cuestión sobre el propio emplazamiento industrial y automovilístico de Alemania. Por eso AC Schnitzer se ha transformado en un caso emblemático: uno que refleja pérdida de competitividad, una estructura de costes cada vez más difícil de sostener y la impresión creciente de que la política reacciona tarde, con vacilación y sin la contundencia necesaria.Ahí reside precisamente la carga emocional del tema. AC Schnitzer nunca fue solo un vendedor de piezas. Representó toda una cultura de la personalización: una mezcla de cercanía estética a la fábrica y una dosis de rebeldía deportiva. Para muchos entusiastas de BMW, la marca formaba parte del paisaje automovilístico alemán: Aachen, BMW, ecos del automovilismo, programas completos de vehículo, llantas características, componentes aerodinámicos, aumentos de potencia y modelos especiales con una fuerte identidad propia. En ese sentido, el final de AC Schnitzer no es únicamente una historia de balances. También es la pérdida de un fragmento de identidad industrial.Las razones del cierre resultan especialmente reveladoras porque exponen exactamente la cadena de problemas de la que la industria alemana lleva años hablando. En el centro aparece una combinación tóxica de costes crecientes de desarrollo y producción, procedimientos de homologación lentos, presión competitiva internacional y cambios en la demanda. El punto más duro es la crítica a la duración del sistema alemán de aprobación. Si las piezas posventa llegan al mercado muchos meses después que las de los competidores extranjeros, un especialista de nicho pierde lo que más necesita: tiempo, visibilidad y margen. A esto se suman materias primas más caras, tipos de cambio volátiles, problemas con proveedores, aranceles en mercados importantes, un consumo contenido y el retroceso gradual del motor de combustión como núcleo simbólico de la cultura del tuning. AC Schnitzer no describe, por tanto, un problema aislado, sino una concentración de cargas estructurales.

Maybach: Entre el esplendor y un punto de inflexión

La nueva Mercedes-Maybach Clase S es mucho más que una puesta al día minuciosa de una gran berlina de lujo ya conocida. Llega en un momento en el que Mercedes está reforzando la parte más alta de su gama, renovando a fondo la Clase S y ampliando Maybach como un universo de lujo propio que ya no se limita a la berlina con chófer, sino que también abarca un SUV eléctrico y un roadster de carácter exclusivo. Por eso este modelo tiene un peso especial. La nueva propuesta quiere ser más digital, más personalizable y más visible en su lujo, sin renunciar a aquello que define a Maybach desde hace tiempo: silencio, espacio, comodidad y presencia.El diseño exterior deja clara esa intención desde el primer vistazo. La carrocería sigue siendo una figura imponente, de alrededor de 5,48 metros de longitud, pero ahora la puesta en escena es todavía más enfática. La parrilla crece, la luz se convierte en un recurso expresivo, los emblemas Maybach ganan protagonismo y las nuevas llantas refuerzan la sensación de autoridad visual. Incluso los detalles aparentemente menores, como las proyecciones al abrir la puerta o los matices en tono oro rosado dentro de los faros, transmiten la idea de que aquí el lujo no solo se posee, sino que se representa. Quien prefiera una lectura más oscura y más teatral también la encontrará. No es un diseño basado en la discreción, sino en el efecto calculado.En el interior, Mercedes deja todavía más clara su interpretación del lujo en 2026. La nueva Mercedes-Maybach Clase S incorpora el gran Superscreen, introduce MB.OS en el universo Maybach y combina el despliegue digital con una cuidada escenografía material. La zona trasera sigue siendo el auténtico corazón del coche. Los asientos Executive, la orientación al uso con chófer, el enorme espacio disponible, las pantallas posteriores de mayor tamaño y una larga lista de detalles de confort construyen la sensación de un salón privado sobre ruedas. Al mismo tiempo, Maybach se abre a una definición más amplia de la exclusividad. La presencia de un interior sin cuero, realizado con lino y poliéster reciclado, muestra que el lujo ya no se identifica únicamente con la opulencia tradicional, sino también con la selección de materiales, la textura y una individualización cuidadosamente diseñada.

El nuevo VLE eléctrico de Mercedes: ¿Precio y prestaciones?

Mercedes no se limita a llevar la Clase V a la era eléctrica; está cambiando la naturaleza misma del modelo. Con el VLE, el conocido vehículo de pasajeros se convierte en algo mucho más cercano a una gran limusina sobre ruedas. Ahí reside el verdadero sentido de este relanzamiento. A partir de ahora, Mercedes separará con más claridad el VLE, situado en una órbita próxima a la Clase E, del todavía más lujoso VLS, llamado a ocupar la parte más alta de la gama. El reinicio, por tanto, no mira solo a las familias europeas o a los traslados de hotel, sino a un mercado global en el que las grandes vans de lujo son desde hace tiempo un símbolo de estatus.El salto técnico está a la misma altura de esa ambición. El VLE estrena una arquitectura eléctrica específica para vans y reúne precisamente los elementos con los que Mercedes quiere asociar hoy sus productos más refinados: sistema de 800 voltios, carga ultrarrápida, suspensión neumática, eje trasero direccional, un puesto de conducción mucho más digital y un habitáculo que quiere sentirse más como una sala privada que como una furgoneta tradicional. Hasta ocho plazas, una zona trasera muy configurable, mucho espacio útil y una capacidad de remolque notable quieren demostrar que esto no es solo una puesta en escena. Mercedes aspira a borrar el viejo compromiso: que el coche pueda ser a la vez shuttle ejecutivo, vehículo familiar, automóvil de viaje y objeto de prestigio.Por eso la autonomía se convierte en la gran prueba de credibilidad. Sobre el papel, el conjunto impresiona: batería grande, plataforma eléctrica moderna, buena aerodinámica, carga rápida y una clara voluntad de transmitir solvencia en trayectos largos. Todo ello respalda la idea de que la cifra oficial no es solo un recurso publicitario. Aun así, sería un error leerla como una garantía de uso real en cualquier circunstancia. Un vehículo de este tamaño parte ya de un peso muy elevado en vacío, y las versiones más pesadas aumentan todavía más la masa total. Si a eso se suman pasajeros, equipaje, frío, climatización, llantas grandes y ritmos altos en autopista, la cifra homologada caerá de forma inevitable. El VLE no derrota a la física; lo que hace es demostrar hasta qué punto la tecnología actual puede amortiguar los inconvenientes clásicos de un eléctrico grande.

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